Recibí un mensaje de Isra Bravo que me dejó de piedra…

isra bravo

Quienes me siguen, saben que tengo una gran admiración por ese pedazo de copywriter y escritor madrileño llamado Isra Bravo. Pues esta mañana, como todas las mañanas, recibí el mensaje de Isra Bravo.

Como todo lo que escribe Isra, no era largo, no era políticamente correcto, ni tampoco bonito. Pero era, como siembre, brutalmente cierto.

Decía, básicamente, esto:

«Las ideas no valen gran cosa. Ni siquiera las buenas. Ni siquiera las que acaban creando grandes negocios».

Y luego iba al hueso:

«El valor no está en la idea. Está en cómo la comunicas. En cómo la presentas. En todo lo que la rodea y provoca: incomodidad, deseo, rechazo, curiosidad, debate».

Y remataba con algo que a muchos les escuece:

«La gente, por cobardía, comunica sus ideas de forma plana para no molestar a desconocidos. La cobardía se paga muy cara en esta vida».

Y ahí tuve que parar de leer un segundo.

Porque eso es exactamente lo que veo cada día en Ciberautores. Y sí, me quedé de piedra porque el tipo dijo en 3 renglones lo que a mi me ha llevado cientos de artículos comunicar y seguramente siga sin lograrlo.

Autores llenos de ideas… y libros invisibles

Todos los días me escribe gente así:

“Tengo una idea buenísima para un libro. ¡La va a romper!”
“Mi historia es increíble.”
“Mi método ayuda de verdad.”

Y casi siempre la siguiente frase es:

“Pero no vendo.”

No es que su idea sea mala. Es que no provoca nada, no molesta, no incomoda, no despierta deseo. No obliga a nadie a elegir entre nada. Está escrita como si pidiera perdón por existir.

La idea no vende. La fricción sí.

Un libro no se compra porque tenga una idea correcta. Se compra porque hace sentir algo. Algo… ¡lo que sea! Pero algo.

Rabia.
Alivio.
Esperanza.
Identificación.
“Eso soy yo.”
“Eso me pasa a mí.”
“Eso es justo lo que no me atrevo a decir.”

Si tu libro no genera una pequeña fricción emocional, el cerebro del lector lo ignora. Así funciona. Amazon y en general cualquier plataforma editorial—, no venden ideas. Venden impulsos.

El verdadero problema no es tu libro. Es tu miedo.

Miedo a que tu familia lo lea, a que un colega opine, miedo a que alguien diga “no estoy de acuerdo”, a no gustar. Entonces suavizas, neutralizas, redondeas y conviertes algo que podría ser potente en algo correcto. Y lo tan correcto no vende.

¿Tienes ideas? Perfecto. Ahora viene lo incómodo.

Como decía Isra:

¿Tienes ideas? Estupendo.
¿Sabes convertirlas en dinero?

Esa es la pregunta real.

No es: — “¿Es buena mi idea?” Es: — “¿Sé comunicarla de una forma que haga imposible ignorarla?” Eso es marketing editorial. Eso es lo que convierte un manuscrito en un libro que se mueve. Y eso, por cierto, no se aprende esperando a que una editorial te valide.

Se aprende enfrentando el mercado.

Publicando.
Midiendo.
Ajustando.
Volviendo a intentarlo.

Y sí, a veces molestando. Sí, molestando.

Si tu libro no incomoda a nadie, no está haciendo su trabajo

Un libro que no provoca nada… no se recuerda, no se comparte y sobre todo no se compra. Y eso no es culpa de tu idea. Es culpa de cómo la estás escondiendo. Si este mensaje te ha tocado un nervio, bien. Eso significa que todavía te importa.

Y con eso, créeme, se puede hacer mucho. 

Seguir a tipos como Isra, te abre la mente.

Javier Carbajal

Imagen de Isra Bravo: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:IsraelBravo_Firmas.jpg

PuntoReal

Javier Carbajal es el fundador de Ciberautores.com, una plataforma creada para que los escritores en español puedan publicar y vender sus libros por su cuenta, sin depender de editoriales ni de la suerte. Además, ha desarrollado un sistema propio de análisis y estrategia editorial que permite a los autores entender qué se busca, qué se vende y cómo posicionar un libro en Amazon, Hotmart y otros mercados digitales.