Tienes algo escrito. Quieres publicarlo. El tiempo pasa y ¿no cruzas el puente? 🤔

quetienesquequieres

Hoy va de motivación. De hablarle de una vez a esa escritora o escritor que llevas dentro y que ya toca liberar. Hay un momento curioso en la vida de cualquier escritor: cuando ya no es un principiante, pero tampoco un autor publicado. Está en ese limbo raro donde tiene un manuscrito que respira… pero aún no vive. Y ahí surgen dos fuerzas:

Lo que tienes y… ¡lo que quieres!

Momentos que, te aseguro, no se parecen en nada.

Si eres de quienes ahora mismo tienen un .doc, .docx o .pdf semifresco. Y lo tienes a medio terminar desde hace tiempo, mucho tiempo… ¡es a ti a quien le estoy hablando!

Tienes capítulos realmente originales (y lo sabes) que podrían romperla… mezclados con otros que no se han enterado de que existe la RAE. Tienes ideas brillantes conviviendo con párrafos que escribiste medio dormido mientras tu hijo —o el universo— no cooperaban.

Tienes momentos de inspiración puntual y semanas enteras en las que el documento no vio la luz del sol.

Tienes dudas.
Tienes ganas.
Tienes miedo.

Y tienes —aunque duela admitirlo— procrastinación premium.

Y todo eso está bien. Forma parte del paquete “Soy escritor y sigo vivo”.

Pero…

Tienes eso, pero quieres esto: ver tu libro publicado, profesional y con tu nombre bien grande en la portada

Lo que quieres es abrir Amazon o visitar una librería y encontrar tu portada ahí, reluciente, como diciendo: “Sí, lo logré. Por fin estoy en el mapa”. Ese es tu sueño ¿o no?

Quieres recibir ese mensaje de un lector diciendo:

—Oye, tu libro me cambió el día, la semana o la vida.

El orden da lo mismo, tú firmarías igual.

Quieres darle click a “comprar” y ver tu propio libro llegar a tu casa, para olerlo como un maniático (todos lo hacemos, no te preocupes)Sentir ese respeto silencioso que solo se gana cuando dices:

—Sí, soy autor. Mi libro está publicado.

(Y callar las voces de tantas personas que nunca se tomaron en serio algo que para ti sí lo es)

Quieres dejar de contarte el cuento de “cuando tenga tiempo” y empezar con el cuento de “por fin me tomé en serio”.

Y sobre todo…

Quieres cerrar ese capítulo interno donde tú mismo te has estado saboteando.

Déjame decirte que entre lo que tienes y lo que quieres hay un puente

Y ese puente se llama decisión.

No talento.
No suerte.
No inspiración divina de madrugada.

Decisión.

La decisión de terminarlo, de pasarlo a limpio, corregirlo, pulirlo, revisarlo.
La decisión de dejar de decir “algún día” y empezar a decir “este mes”.

La decisión de convertirte en autor aunque aún no te lo creas del todo.

El problema no es que no puedas. El problema es que no te has sentado a declarar: “Voy a cerrar este libro y lo voy a publicar.”

Sí, dicho así, con tono épico. Que parezca que hay una banda sonora detrás.

Tienes esto: excusas con nombre y apellido

El trabajo.
La falta de tiempo.
El perfeccionismo.
La inseguridad.
La sensación de que “aún falta algo”.

Todos las conocemos. Son como esos amigos de la infancia que no te dejan avanzar: les tienes cariño, pero… ya no te hacen bien.

Quieres esto: una vida en la que ese libro existe de verdad

No una idea.
No un borrador eterno.
No una promesa.

Un libro.
Tangible.
Publicado.
Real.

Un antes y un después en tu identidad como escritor.

Porque, seamos francos, publicar no es un capricho. Es un acto de cierre. Es pasar página. Es crecer. Es tomar esa parte de ti que lleva meses o años pidiendo salir… y dejarla caminar sola.

La pregunta no es “¿puedo?” sino “¿cuándo empiezo?”

Y aquí viene lo más importante de este artículo, lo único que de verdad importa:

¿Qué te hace falta para pasar de lo que tienes a lo que quieres?

No respondas rápido.
No te autoengañes.
Respira.

Y dilo en voz alta.

Porque cuando lo dices, cambia algo. Se recoloca. Se ordena.

Y entonces, y solo entonces, empieza la magia:

Tu libro deja de ser una intención y se convierte en un compromiso.

Si estás entre ambos puntos, estás exactamente en el mejor lugar

Porque significa que ya avanzaste más que la mayoría, que tienes algo que merece existir fuera de tu cabeza. Significa que estás cerca. Muy cerca. Y si necesitas un empujón, una guía, un mapa o simplemente un “vamos, que tú puedes”… ya sabes dónde estoy y lo que te ofrezco.

Te ofrezco el puente.

A fin de cuentas, este es el único puente que importa: Del libro que tienes al libro que quieres. Del escritor que eres al autor que vas a ser.

Y ese camino empieza hoy. ¿Mi ayuda? Pulsa el puente y crúzalo de una vez.

puente para publicar

Javier Carbaial

P.D. Toma acción ya. Te espero del otro lado.

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