La pequeña revelación que todo autor necesita antes de publicar. El momento exacto en el que un autor entiende: “no está perfecto, pero ya está listo”
Hay algo que me pasó el otro día y quiero contártelo, porque creo que puede ayudarte si estás en ese punto medio raro entre “tengo un libro” y “no sé si está listo”.
Estaba leyendo la historia de un autor de la comunidad (ya sabes, la de Ciberautores Top en Whatsapp), se llama Mateo. Y lo que me contó me resonó tanto que sentí como propio, ya que me hizo revivir momentos.
La tarde en que algo hizo clic
Según cuenta Mateo, un día finalmente se decidió a volver a abrir ese libro que había estado escribiendo durante mucho tiempo y luego abandonado. Sentía curiosidad. Tenía ahí su manuscrito, ese .doc con título provisional que todos juramos dar a conocer “cuando esté listo”. (Y te prometo que sé de lo que habla porque lo he vivido).
Lo abrió. Y pasó algo que no esperaba.
Me contó que empezó a leerlo esperando el clásico autosabotaje: la crítica feroz, el “¡esto está horrible!”, el típico rechazo inmediato. Pero no. Se encontró leyendo con calma. Incluso con cariño.
Me dijo:
—Javi, te juro que había partes que no recordaba haber escrito… y estaban bien. ¡Aluciné con lo que estaba leyendo!
Porque Mateo ya había peleado con ese manuscrito como todos peleamos con los nuestros: avanzaba, retrocedía, corregía, borraba, se perdía, se frustraba. Pero no era el texto el que cambiaba cada día. Era él.
Y no se daba cuenta.
Leyendo el capítulo 9 —uno que había odiado durante meses— sintió algo que me describió muy sencillo:
—No sentí rechazo… sentí orgullo.
¿Y qué pensaste? —le pregunté yo.
—Pensé: “Creo que ya no estoy corrigiendo… estoy disfrutando”.
Ese comentario se me quedó grabado.
Los autores imaginamos que el momento de “estar listo” llega con fuegos artificiales, pero no suele ser así, llega suave. Sin ruido. Sin drama.
No tenía miedo.
No tenía prisa.
Tenía claridad.
El libro no estaba perfecto, pero ya no pedía más. Y eso, créeme, es la señal y si aún no la has sentido, un día tú también la sentirás.
Al día siguiente, Mateo por fin hizo lo que había postergado: empezó a investigar cómo publicar de verdad. Portadas, maquetación, KDP, todo lo que tú y yo ya conocemos.
Pero esta vez desde otro lugar. Desde la seguridad de que el libro estaba pidiendo salir, no esconderse.
Y ahí fue cuando se topó con el formulario del diagnóstico en Ciberautores. Ese que te dice en qué punto exacto estás como autor y que ofrezco de forma gratuita en este mismo sitio.
Lo completó sin pensarlo mucho. Y al rato me escribió:
—Javi… me confirmó lo que ya sentía. Estoy listo. No perfecto. Pero listo.
¿Y por qué te cuento todo esto a ti?
Porque quizá tú estás un poco como Mateo antes de ese clic. Mirando tu manuscrito desde el cansancio, no desde la claridad. Y a veces lo único que falta es que alguien más te diga dónde estás parado.
Si quieres hacer lo mismo que él:
👉 https://ciberautores.com/reporte-personalizado
Te llega por email, como le llegó a Mateo. Y es gratis.
Y quién sabe… igual hoy descubres que tú también estabas más cerca de publicar de lo que creías.













